UNA LUZ EN LA COMUNIDAD DE SANTIAGO ATITLÁN

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Buenos días… Buenos días… ¿Cómo estás?… ¿Cómo estás?… Muy bien, gracias… Muy bien, gracias… ¿Y usted?… ¿Y usted?” (Canción de saludo)

Terminamos la canción de introducción “Buenos días,” todos los niños de pie en el círculo, llenos de energía, estuvieron listos para cantar otra canción.

Era mi segunda semana con la Biblioteca móvil. Había tenido la oportunidad de ir con Isaías y Jessica, los maestros de la Biblioteca móvil. Visitamos varias comunidades y escuelas para participar en las actividades de la hora del cuento. Hoy tuve la oportunidad de dirigir una canción. Escogí mi canción favorita, “Las sardinas,” que trata un cuento de tres sardinas y un gato que intentan de meterse en un zapato, pero no pueden porque han olvidado la manera. Al final de la canción, el dirigente elige alguien más para dirigirla de nueva. Después de 4 o 5 niños que habían tenido la oportunidad de dirigir la canción, la terminamos, pero las sardinas y el gato todavía eran incapaces de entrar en el zapato.

“¡Otra canción!” gritaron los niños.

Empecé de cantar mi segunda favorita:

“Mariposita… Está en la cocina… Haciendo chocolate para la madrina…”

Los niños, en voces altas, saltando con alegría, cantaron conmigo. Me olvidé de las últimas líneas de la canción. Pero nadie se dio cuenta, porque nadie pudo escuchar mi voz entre todas las voces de los niños cantando.

Llegó la hora de leer el cuento. El cuento de la semana es: “Con mis manos,” el maestro siguió con la lectura del mes sobre los cinco sentidos. Cada semana un nuevo sentido. Isaías leyó el cuento con todos los niños sentados en el círculo enfocando en cada palabra explorando nuestra imaginación.

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“Y colorín colorado, este cuento se ha terminado.”

Después de terminar el cuento, había una actividad especial para los niños. Isaías había traído una bolsa misteriosa con varios artículos adentro. Para una práctica del sentido del tacto, los niños, uno tras otro con los ojos cerrados, pusieron las manos adentro de la bolsa y sintieron los artículos. Después, usando su sentido del tacto con un poco de imaginación, los niños dibujaron lo que habían tocado, dinosaurios, un cepillo, un disco, una muñeca, algodón, un puercoespín… Los niños dibujaron muchas cosas. Después Isaías reveló lo que estuvo adentro de la bolsa, todos estaban llenos de curiosidad. Al terminar, tuvimos que irnos para la hora de lectura a otra clase. Cuando ya no íbamos algunos niños nos persiguieron para abrazarnos. Y salimos de la sala con los niños colgando de las piernas.

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Durante mi tiempo con la Biblioteca móvil, tuve la oportunidad de ver el impacto que la lectura promueve con los niños. Y esto es obvio, en el momento en que entras una de las clases con Isaías y Jessica. Los niños gritan “¡Buenos días profe!” y corren al frente de la sala para saludarlos con abrazos y sonrisas. Para los niños, la Biblioteca móvil provee un ambiente de aprendizaje que es participativa, original y sobre todo, divertido. Además, la Biblioteca móvil provee a los niños la oportunidad de leer, una oportunidad que algunos de los niños no tienen en casa. A través de la Biblioteca móvil, estos niños están descubriendo la importancia de leer, la importancia de aprender y están desarrollando su capacidad de conocer.

Pero la parte de la Biblioteca móvil que más me impresionó, fue cuando me di cuenta que trabajan no solo con los niños en las escuelas de las comunidades, sino con muchos grupos distintos. Un grupo con quien trabaja es: ADISA, que es una escuela para niños y jóvenes con discapacidades. Además de eso también visitan varias escuelas para trabajar con jóvenes. Con la Biblioteca móvil, los jóvenes leen un libro y cada semana cuando Isaías y Jessica vienen, tienen la oportunidad de discutir el parte del libro que han leído, participar en actividades interactivos, y analizar las lecciones del libro. Durante mi tiempo con la Biblioteca móvil, uno de los grupos estaba leyendo Harry Potter y la piedra filosofal. Cuando los estudiantes habían terminado el libro, Isaías y Jessica trajeron la película a la escuela. Pasamos la mañana de cine con los estudiantes en su salon. Otro grupo de jóvenes estaban leyendo La isla de los delfines azules. Este grupo va a la escuela durante la noche porque tienen que trabajar durante el día. Fue impresionante trabajar con los jóvenes de este grupo, que aunque tienen que trabajar todo el día, todavía vienen a la escuela durante la noche con una mente abierta y un deseo de aprender.

Y finalmente, otro grupo con quien trabaja la Biblioteca móvil es un centro de ancianos. Tal vez el día más memorable para mí durante mi tiempo con la Biblioteca móvil fue el día cuando visitamos este grupo. Fue mi último día, y fue un día con una actividad muy especial para los ancianos. Ese día, una clase de niños de la Puerta Abierta, la escuela que apoya la Biblioteca móvil, vino para participar en una actividad con los ancianos. El día empezó con un cuento, que Isaías leyó a los ancianos. Lo leyó en Tz’utujil, porque muchos de los ancianos no entienden bien el español. Por eso, yo no pude entender nada, sin embargo, no tuve que entender el significado de las palabras para entender el impacto que tuvieron; las sonrisas en las caras de los ancianos revelaron todo. Después de terminar el cuento, era el momento de la actividad especial. Usando pinturas de muchos colores, juntos, los niños y los ancianos pintaron cuadros. Habiendo pasado algunas semanas con la Biblioteca móvil, y habiendo visto el impacto que tiene para las comunidades, ver los niños y los ancianos compartiendo en la alegría de pintar una cuadra juntos fue el perfecto fin de mi tiempo con la Biblioteca móvil.

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Mi experiencia con la Biblioteca móvil era muy especial. La Biblioteca móvil trae felicidad con quienes trabaja. Y no importa si son niños de 5 años, jóvenes de 15 años, o ancianos de 85 años, la Biblioteca móvil tiene un impacto positivo. La Biblioteca móvil es verdaderamente una luz en la comunidad de Santiago Atitlán.

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Escrito por David, un voluntario de la institucion Natik.

 

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